Cantarella [3D][Sin Censura][Descarga Mega y Mediafire] Online

Cantarella

Bajo un manto de pétalos rosados que caen lentos como caricias, Cantarella se arrodilla sobre la hierba húmeda del parque de cerezos en plena floración. El aire huele a primavera y deseo. Sus pechos, enormes, suaves y pesados, envuelven por completo el miembro erecto del hombre que la observa desde arriba. Con movimientos lentos y deliberados, los sube y los baja, apretándolos con fuerza para que la fricción sea intensa, casi insoportable. La piel cálida y sedosa resbala contra la dureza palpitante, lubricada por el líquido transparente que brota sin parar de la punta. Ella alza la mirada, ojos violetas brillantes de lujuria pura, labios entreabiertos dejando escapar jadeos suaves mientras su lengua recorre el glande cada vez que asoma entre sus senos abundantes.
Él gime, incapaz de apartar la vista de esa diosa de curvas imposibles que lo complace sin prisa, disfrutando cada segundo. Los pétalos se pegan a su piel sudorosa, adhiriéndose a los pechos que suben y bajan con ritmo hipnótico. Cantarela acelera, apretando más fuerte, haciendo que el placer se vuelva casi doloroso. Con una sonrisa traviesa, lame la punta una y otra vez, saboreando la salada esencia que mana sin control.
De pronto, se pone de rodillas y codos, ofreciéndose por completo. Su espalda se arquea con gracia felina, los pechos colgando pesados balanceándose bajo ella, los pezones endurecidos rozando la hierba. El hombre se coloca detrás, admirando cómo su entrada ya brilla de excitación, hinchada y lista. Con un solo empujón profundo, se hunde hasta el fondo, sintiendo cómo las paredes calientes y húmedas lo envuelven por completo, apretándolo con fuerza. Cantarela suelta un gemido largo y gutural que resuena entre los árboles.
Él embiste sin piedad, cada golpe haciendo temblar su cuerpo entero, los pechos rebotando salvajemente, los pétalos volando alrededor como testigos mudos. Ella empuja hacia atrás, encontrándose con cada penetración, exigiendo más, más fuerte, más profundo. Los sonidos húmedos y obscenos llenan el aire, mezclándose con sus gritos de placer desinhibido. El hombre agarra sus caderas anchas, marcando la piel con los dedos, mientras la llena una y otra vez hasta que ambos alcanzan el clímax al unísono: él derramándose dentro de ella en chorros calientes y abundantes, ella convulsionando, apretándolo con espasmos interminables mientras su jugo se mezcla con el suyo y gotea.

noviembre 21, 2025