NTRH-022 Gangbang Family NTR: My First Boyfriend’s Family Was A Devilish Family Who Devoured My Body Under The Pretense Of Training Me To Be A Wife… Konatsu Kashiwagi
Konatsu Kashiwagi, una hermosa estudiante de secundaria, vivía ilusionada con su primer novio. Después de meses de mensajes y citas inocentes, llegó el momento tan esperado: visitar la casa familiar de él por primera vez. Nerviosa pero emocionada, se arregló con su uniforme impecable y llegó a esa gran residencia apartada, donde la recibieron con sonrisas cálidas que pronto se tornaron inquietantes.
El novio la presentó orgulloso a su padre, su hermano mayor y otros parientes varones que habitaban allí. Le explicaron que en esa familia existía una antigua tradición llamada “entrenamiento para ser una buena esposa”, un ritual que todas las mujeres que entraban debían pasar para demostrar su compromiso. Konatsu, ingenua y enamorada, pensó que se trataba de tareas domésticas o lecciones de etiqueta. Aceptó participar, sin imaginar lo que vendría.
Pronto la llevaron a una habitación apartada. Le ofrecieron una bebida que, sin saberlo, contenía un potente afrodisíaco. Su cuerpo comenzó a arder, la piel se sensibilizó al extremo y un calor insoportable se concentró entre sus piernas. Intentó resistirse cuando manos fuertes la sujetaron por las muñecas y tobillos, atándola con cuerdas suaves pero firmes a la cama. El padre del novio fue el primero en acercarse, explicando con voz calmada que esto era necesario para “moldearla” como futura esposa.
Mientras el afrodisíaco la hacía jadear y retorcerse, sintiendo cada roce como fuego, comenzaron a desvestirla lentamente. Sus pechos firmes quedaron expuestos al aire, los pezones endurecidos por la excitación forzada. Dedos expertos recorrieron su piel, explorando cada curva, pellizcando suavemente hasta hacerla gemir. Luego introdujeron juguetes vibrantes que presionaban contra su intimidad húmeda, haciendo que su cuerpo se arqueara en oleadas de placer involuntario. Ella intentaba negar lo que sentía, pero su entrepierna traicionaba su resistencia, empapándose más con cada estimulación.
El hermano mayor se unió, penetrándola con fuerza mientras el padre observaba y dirigía. Cada embestida profunda la llenaba por completo, el ritmo implacable la llevaba a clímax tras clímax, su interior contrayéndose alrededor de la intrusión. Luego cambiaron posiciones: la colocaron de rodillas, con las manos aún atadas, para que varios miembros de la familia la rodearan. Uno tras otro la tomaron desde atrás, sujetándola por las caderas mientras empujaban con rudeza, haciendo que su cuerpo se sacudiera violentamente. El placer mezclado con la humillación la hacía llorar y suplicar, pero su voz se quebraba en gemidos de éxtasis.
Lo peor llegó cuando trajeron al novio a la habitación, atado y amordazado en una silla frente a la cama. Konatsu lo miró con lágrimas, intentando disculparse, pero no pudo: su cuerpo ya respondía por instinto. Mientras la penetraban simultáneamente —uno en su boca, otro en su intimidad, y manos estimulando su pecho—, ella alcanzó un orgasmo tan intenso que squirteó abundantemente, empapando las sábanas. El novio vio todo, impotente, mientras su novia era convertida en objeto de placer colectivo. Cada eyaculación interna la llenaba hasta desbordar, el semen caliente goteando por sus muslos mientras su mente se nublaba por completo.
