Con curvas maduras y un cuerpo que desborda sensualidad, una madre se convierte en el centro de obsesión de su propio hijo, cuya perversión ha ido creciendo en silencio. Incapaz de resistirse más, él la toma sin freno, explorando cada rincón de su cuerpo con una mezcla de lujuria reprimida y deseo prohibido. Durante cuatro horas, la madre se ve sometida a un torbellino de placer sucio, resistiéndose al principio, pero cayendo lentamente en un juego incestuoso del que ya no puede escapar.