IRO-26 Married Wife Molested Train [Hentai Live Action][Descarga Mega y Mediafire] Online
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IRO-26 Married Wife Molested Train ~ Mr. Sawasaki's 50th Mother ~ Maiko Kashiwagi
Maiko Kashiwagi, una mujer casada de cincuenta años con un cuerpo voluptuoso y maduro, sube al tren en hora punta después de mucho tiempo sin hacerlo. El vagón está abarrotado, los cuerpos se aprietan unos contra otros, y ella siente un roce extraño en sus nalgas generosas, cubiertas por una falda ajustada. Al principio piensa que es casualidad, pero pronto nota cómo una mano ajena se desliza con insistencia, acariciando la curva de sus glúteos por encima de la tela.
Intenta moverse, girar el cuerpo para escapar, pero la multitud la inmoviliza. Esa mano se vuelve más audaz: los dedos se cuelan bajo la falda, rozando la piel suave de sus muslos, subiendo lentamente hasta tocar la tela húmeda de su ropa interior. Maiko se tensa, el corazón late fuerte, pero un calor inesperado comienza a extenderse por su vientre. Hace años que su marido no la toca con esa intensidad, y su cuerpo, traicionero, responde con un temblor que no puede controlar.
El desconocido presiona más, aparta la tela con delicadeza pero firmeza, y sus dedos encuentran la entrada cálida y resbaladiza de su intimidad. La penetra despacio, explorando con movimientos circulares que la hacen jadear en silencio. Maiko aprieta los labios, agarra la barra del tren con fuerza, mientras oleadas de placer la invaden. Sus pechos pesados se agitan con cada respiración agitada, los pezones endurecidos rozan el sujetador, enviando chispas de excitación.
La mano no se detiene: acelera el ritmo, frota con precisión esa zona sensible que la hace arquear la espalda. Maiko siente cómo su humedad crece, empapando los dedos intrusos. Intenta resistir, pero el placer es abrumador; su cuerpo se rinde, las caderas se mueven sutilmente hacia atrás, buscando más contacto. Otro hombre se une desde el frente, sus manos suben por su blusa, amasando sus senos grandes y suaves, pellizcando los pezones hasta hacerla gemir bajito.
El tren sigue su curso, indiferente. Maiko está atrapada en un torbellino de sensaciones prohibidas. Uno de los hombres baja su cremallera con discreción, saca su miembro erecto y duro, y lo frota contra sus nalgas. Luego, aparta la ropa interior y la penetra desde atrás, profundo y lento, llenándola por completo. Ella ahoga un grito de éxtasis, el movimiento del tren disimula los embistes rítmicos. Siente cómo la invade una y otra vez, el grosor estirándola, golpeando en lo más hondo.
Al mismo tiempo, el otro hombre la besa en el cuello, sus manos bajan para estimular su zona frontal, frotando en círculos rápidos. Maiko pierde el control: su interior se contrae alrededor del miembro que la penetra, ondas de placer la sacuden violentamente. Llega al clímax en silencio, el cuerpo temblando, la humedad derramándose.
Pero no termina ahí. El hombre acelera, embistiendo con fuerza hasta que se libera dentro de ella, llenándola de semen caliente que gotea por sus muslos. Maiko, exhausta y satisfecha como nunca, baja del tren con las piernas débiles, el cuerpo marcado por ese encuentro secreto. En casa, se mira al espejo, toca su intimidad aún sensible, y sonríe con picardía: ha descubierto un deseo oculto que late en su interior maduro. Desde entonces, espera con ansia las horas punta, anhelando repetir esa experiencia que la hace sentir viva y deseada de nuevo.
enero 4, 2026