RCT-525 All-you-can-do You Want To Do In The Time Stop [Hentai Live Action][Sin Censura][Descarga Mega y Mediafire] Online
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RCT-525 All-you-can-do You Want To Do In The Time Stop Watch Gakuen Shin Stop Time
En el bullicioso instituto privado de la ciudad, Akira era un estudiante común hasta que encontró un antiguo reloj de bolsillo en el sótano de la escuela. Al girar su corona, el tiempo se detenía por completo a su alrededor, dejando el mundo congelado mientras él podía moverse con total libertad. Lo que empezó como mera curiosidad pronto se convirtió en un torrente de deseo incontrolable.
Todo comenzó en la clase de matemáticas. La profesora Nakamura, una mujer de treinta y ocho años con cuerpo maduro y formas generosas, estaba explicando una ecuación en la pizarra. Akira activó el reloj. El silencio absoluto lo envolvió. Se acercó lentamente, desabrochó los botones de su blusa blanca y liberó sus pechos pesados y suaves. Los tomó entre sus manos, sintiendo su calor y peso, pellizcando suavemente los pezones hasta que se endurecieron. Bajó la falda y las bragas, dejando al descubierto su intimidad depilada. Se arrodilló y recorrió con la lengua cada pliegue húmedo, saboreándola con dedicación. Luego la inclinó sobre su propio escritorio, separó sus piernas y la penetró profundamente desde atrás, sujetándola por las caderas mientras empujaba con fuerza creciente. Sus embestidas eran rápidas y profundas, sintiendo cómo su interior caliente y apretado lo envolvía por completo. Cuando estuvo a punto de llegar, se hundió hasta el fondo y liberó su semilla caliente dentro de ella en abundantes chorros. Al reactivar el tiempo, la profesora dio un respingo, apretando los muslos con una expresión de sorpresa y placer confuso mientras sentía el líquido espeso deslizarse por sus piernas.
Animado por el éxito, Akira probó con varias compañeras durante la hora del almuerzo. En el comedor, detuvo el tiempo y eligió a tres chicas que charlaban sentadas en una mesa. La primera era una deportista de piernas largas y piel bronceada. La recostó sobre la mesa, le quitó la falda y la penetró con movimientos lentos y profundos, disfrutando de la vista de su cuerpo temblando ligeramente con cada embestida. La segunda, de cabello corto y senos pequeños pero firmes, fue colocada de rodillas frente a la primera. Akira alternaba entre penetrar a una y recibir los labios de la otra, que inconscientemente rozaban su miembro cuando él lo acercaba. Cambió posiciones varias veces: una sentada sobre él mientras se movía arriba y abajo con el ritmo que él marcaba, otra inclinada hacia adelante recibiéndolo desde atrás con las manos apoyadas en la mesa.
En el gimnasio, durante la clase de educación física, congeló el tiempo mientras las alumnas realizaban ejercicios. Varias chicas sudadas y vestidas con shorts ajustados quedaron inmóviles. Akira eligió a una de cabello largo y figura atlética. La recostó sobre las colchonetas azules, le quitó la ropa deportiva y exploró su cuerpo entero con besos y caricias. La penetró en varias posiciones: primero con ella tumbada de espaldas y las piernas sobre sus hombros, empujando con fuerza para llegar lo más profundo posible; luego la giró de lado, sujetando una de sus piernas en alto mientras entraba y salía con movimientos circulares de cadera. Su excitación era tan intensa que terminó llenándola por segunda vez ese día.
La biblioteca se convirtió en su lugar favorito por las tardes. Allí detuvo el tiempo con la joven bibliotecaria de gafas y dos alumnas que estudiaban en silencio. Las desnudó completamente y creó una escena de placer compartido. Colocó a la bibliotecaria sobre una mesa grande, penetrándola con embestidas firmes mientras una de las alumnas, sin saberlo, tenía su rostro cerca del punto de unión. Akira alternaba entre las tres: una montándolo con movimientos ondulantes, subiendo y bajando rítmicamente mientras él lamía y succionaba sus pezones; otra recibiéndolo de lado con una pierna elevada para permitir una penetración más profunda y completa. Las combinó de formas cada vez más creativas, disfrutando de la sensación de sus cuerpos calientes, húmedos y completamente disponibles.
Al final del día, en los vestuarios femeninos, Akira detuvo el tiempo una vez más. Cinco chicas se estaban cambiando después del entrenamiento. Las observó desnudas, eligiendo posiciones provocativas. Penetró a dos de ellas simultáneamente en diferentes ángulos, cambiando de una a otra, sintiendo cómo sus interiores lo apretaban de formas distintas. Terminó liberándose dentro de cada una, dejando su esencia goteando por sus muslos cuando el tiempo volvió a fluir.
Cada día Akira se volvía más audaz. El reloj le permitía explorar sin límites, sin rechazo y sin consecuencias visibles. La escuela seguía su rutina normal, pero muchas alumnas y profesoras comenzaban a notar una extraña calidez persistente entre las piernas, sonrojos repentinos y sueños confusos llenos de placer inexplicable. Akira, por su parte, sonreía en silencio, sabiendo que al día siguiente continuaría deteniendo el tiempo para satisfacer cada una de sus fantasías más profundas en ese paraíso secreto de cuerpos dispuestos y placer ilimitado.
marzo 26, 2026