SAME-204 My Father-in-law Couldn't Have Sex With My Mother [Hentai Live Action][Sin Censura][Descarga Mega y Mediafire] Online

SAME-204 My Father-in-law Couldn't Have Sex With My Mother Anymore Because She Was Pregnant, So He Started Me From That Day On And Even Got Me Pregnant. Nomiya Ann

Anzu Nomiya, una joven esposa recién casada, vivía en armonía con su esposo y sus suegros en una casa tradicional japonesa. Su suegra estaba en los últimos meses de embarazo, lo que había cambiado por completo la dinámica familiar. El suegro, un hombre de mediana edad con deseos reprimidos durante semanas, ya no podía compartir intimidad con su esposa por recomendación médica. La frustración crecía en él día tras día, hasta que su mirada se fijó en Anzu, la nuera de cuerpo delicado y piel suave que se movía con gracia por la casa.
Una tarde, mientras el esposo estaba en el trabajo y la suegra descansaba, el suegro la llamó a su habitación con una excusa trivial. Anzu entró inocente, vestida con un sencillo yukata que marcaba sus curvas. Sin mediar muchas palabras, él la tomó con fuerza por los brazos y la empujó contra el tatami. Ella intentó resistirse al principio, sorprendida y asustada, pero la fuerza del hombre era abrumadora. La besó con urgencia, sus manos explorando bajo la tela, acariciando su piel caliente, bajando hasta sus muslos temblorosos.
La desvistió lentamente, disfrutando cada centímetro revelado. Sus dedos se hundieron entre sus piernas, encontrándola húmeda a pesar del miedo. La penetró con rudeza, embistiéndola una y otra vez mientras ella gemía mezcla de dolor y confusión. El placer prohibido la invadió poco a poco, su cuerpo respondiendo contra su voluntad. Él eyaculó dentro de ella, llenándola por completo, sin protección alguna.
Desde ese día, la rutina cambió. Cada oportunidad que surgía —por las mañanas antes de que el esposo despertara, en la cocina mientras preparaba la comida, o en el baño compartido— él la buscaba. La tomaba por detrás contra la pared, la obligaba a arrodillarse y usar su boca para complacerlo, o la montaba en su futón con movimientos profundos y posesivos. Anzu, al inicio llena de culpa y lágrimas, comenzó a anticipar esos encuentros secretos. Su cuerpo se acostumbraba al ritmo intenso, al calor de sus fluidos mezclándose, a los orgasmos que la sacudían sin control.
Pasaron las semanas y los meses. El suegro la llenaba una y otra vez, sin retirarse nunca, marcándola como suya en lo más profundo. Un día, Anzu sintió náuseas matutinas y un retraso en su ciclo. La prueba confirmó lo inevitable: estaba embarazada. El secreto crecía en su vientre, igual que el de su suegra. El suegro sonrió con satisfacción al saberlo, prometiendo continuar hasta el final, mientras Anzu, atrapada entre el miedo, la vergüenza y un deseo oscuro que no podía negar, se entregaba una vez más a sus brazos dominantes.
La casa seguía en aparente calma, pero bajo la superficie, los cuerpos se unían en encuentros apasionados y prohibidos, con Anzu rindiéndose completamente a la lujuria que su suegro había despertado en ella. Su embarazo avanzaba, y con él, la intensidad de sus uniones, hasta que ambos compartían el mismo secreto ardiente.

enero 2, 2026