SONE-860 While Taking A Selfie With A Friend [Hentai Live Action][Sin Censura] Online
SONE-860 While Taking A Selfie With A Friend On A Hot Spring Trip, A Violent Attack Occurs! The Selfie Turns Into A Graphic POV! Saki Shirakami
En el tranquilo ryokan de las montañas, Saki Shirakami y su amiga reían mientras grababan un selfie en el baño al aire libre del onsen. El vapor subía en volutas densas, el agua caliente lamía sus cuerpos desnudos, y ambas posaban con mejillas sonrosadas, los labios brillantes por el calor. Saki llevaba el móvil en la mano, enfocando sus rostros felices, cuando de pronto la puerta de madera se abrió de golpe.
Un hombre desconocido irrumpió, los ojos encendidos de deseo salvaje. Sin mediar palabra, empujó a la amiga de Saki hacia un lado y se abalanzó sobre ella. La joven intentó gritar, pero una mano grande le cubrió la boca mientras la otra la sujetaba con fuerza contra el borde de piedra del baño. El móvil seguía grabando, cayendo al suelo pero manteniendo la lente apuntando hacia arriba, capturando todo en primera persona.
Saki forcejeaba, sus piernas pataleaban en el agua caliente, pero él era demasiado fuerte. Le separó los muslos con violencia y, sin preámbulos, hundió su miembro endurecido dentro de ella de un solo empujón brutal. El cuerpo de Saki se tensó, sus ojos se abrieron de golpe por el impacto repentino y el dolor que la atravesaba. El hombre empezó a moverse con furia, embistiendo una y otra vez, cada golpe profundo haciendo que el agua salpicara alrededor.
La cámara captaba todo: los jadeos ahogados de Saki, las lágrimas que corrían por sus mejillas mezclándose con el vapor, el cuerpo del atacante moviéndose encima de ella sin piedad. Sus caderas chocaban con fuerza, el sonido húmedo y obsceno resonando en el silencio del onsen. Saki intentaba resistir, sus manos arañando la espalda del hombre, pero pronto su cuerpo empezó a traicionarla; los músculos internos se contrajeron alrededor del intruso a pesar de sí misma.
Él aceleró el ritmo, gruñendo como animal, penetrándola más y más hondo hasta que su cuerpo se sacudió en un clímax violento. Con un último empellón, se derramó dentro de ella, llenándola por completo mientras Saki temblaba debajo, su respiración entrecortada y los ojos vidriosos fijos en la cámara que seguía grabando cada segundo de su humillación.
Cuando terminó, se apartó bruscamente y desapareció tan rápido como había llegado. Saki quedó allí tendida, el semen resbalando entre sus piernas, el agua del onsen tiñéndose ligeramente mientras el móvil seguía registrando su rostro roto y el silencio que ahora llenaba el lugar. La grabación, que había empezado como un recuerdo alegre entre amigas, se convirtió en la prueba cruda e implacable de lo que acababa de ocurrir.


















