SORA-548 Serious Love Sticky Peeping [Hentai Live Action][Descarga Mega y Mediafire] Online

SORA-548 Serious Love Sticky Peeping Standard Score 64 Private School S Sleep Intrusion

En una prestigiosa academia privada, donde las reglas parecen inquebrantables y la disciplina es casi religiosa, Sora vive atrapada entre las presiones de ser la estudiante perfecta y el deseo creciente que no logra controlar. Su mundo cambia cuando conoce a Hayato, un chico de mirada tranquila y sonrisa ladina que trabaja como asistente nocturno en el campus. Él tiene acceso a los rincones más silenciosos del internado… y a ciertos secretos que casi nadie imagina.

Ella era la delegada perfecta de una prestigiosa escuela privada femenina: notas impecables, cabello largo negro azabache, uniforme impecable y una sonrisa que hacía suspirar a todos los profesores. Puntuación estándar 64, la más alta del curso. Nadie imaginaba que, tras esa fachada de alumna modelo, alguien la observaba cada noche con una obsesión enfermiza.

Él llevaba meses espiándola. Cámaras ocultas en el dormitorio, en el baño, en el vestuario del club de natación. Grababa cada instante en que ella se quitaba lentamente el uniforme, cómo se deslizaba la blusa blanca por los hombros, cómo el sujetador cayendo y dejando al descubierto sus pechos firmes y rosados. Veía cómo se metía en la ducha, el agua resbalando por su piel pálida, entre sus piernas, cómo se tocaba distraídamente mientras se enjabonaba, gimiendo bajito sin saber que era observada.

Una noche de lluvia, cuando la residencia estaba casi vacía por las vacaciones, él entró. Ella dormía profundamente después de estudiar hasta tarde, boca arriba, camisón subido hasta la cintura, piernas ligeramente abiertas. Él se acercó en silencio, el corazón latiéndole tan fuerte que temía despertarla. Le tapó la boca con una mano enguantada y con la otra le separó más las piernas. Ella abrió los ojos un segundo, confundida, pero ya era tarde: él se hundió dentro de ella de una sola embestida lenta y profunda.

Se movió despacio al principio, disfrutando cada centímetro que la llenaba, sintiendo cómo su interior caliente y húmedo se adaptaba a él a pesar del sueño. Ella intentaba gritar, pero solo salían gemidos ahogados. Él aceleró, embistiéndola con fuerza, los pechos de ella rebotando con cada golpe, los pezones duros rozando la tela del camisón. La penetró una y otra vez, sin pausa, hasta que su cuerpo se tensó y se corrió dentro, llenándola por completo mientras ella lloraba en silencio.

Después de esa noche volvió muchas veces más, siempre cuando ella dormía, siempre dejando su semen dentro como marca de posesión. Y ella, poco a poco, empezó a esperar esas visitas nocturnas sin saberlo: su cuerpo se mojaba antes de que él llegara, sus caderas se alzaban solas buscando más. El amor pegajoso y retorcido había ganado.

 

diciembre 4, 2025