Nagachichi Nagai-san The Animation [02/¿?][Subtitulado en Español][Descarga Mega y Mediafire] Online

Nagachichi Nagai-san The Animation

Nagai-san entró al gimnasio con la mejor intención del mundo: bajar esos kilos de más que tanto la acomplejaban. Llevaba un conjunto deportivo ajustadísimo, leggings negros que se le clavaban entre las piernas y un top que parecía a punto de rendirse ante sus pechos gigantes. Cada paso hacía temblar todo su cuerpo como gelatina caliente.
Empezó con estiramientos frente al espejo. Se agachó, levantó los brazos, arqueó la espalda… y en menos de cinco minutos ya tenía a media docena de hombres alrededor fingiendo entrenar. Sus miradas le quemaban la piel. Ella se sonrojó, pero algo dentro de su vientre se removió.
El instructor, un tipo musculoso y sudoroso, se ofreció a “corregirle la postura”. Le puso las manos en las caderas y la empujó hacia abajo en una sentadilla profunda. Nagai sintió cómo su entrepierna rozaba la erección del hombre a través de la tela. En vez de apartarse, apretó más.
Una cosa llevó a la otra. En el vestuario femenino, vacío a esa hora, el instructor la acorraló contra los casilleros. Nagai jadeaba, los labios entreabiertos, cuando él le bajó los leggings de un tirón y se arrodilló. Su lengua la recorrió entera, chupando con hambre hasta que ella se agarró de su pelo y se corrió temblando, empapándole la barbilla.

No satisfecho, la levantó, la apoyó contra la pared y la penetró de una sola embestida. Los pechos de Nagai rebotaban como locos con cada golpe, los pezones duros rozando el top empapado de sudor. Ella gemía sin control, clavándole las uñas en la espalda mientras él la llenaba una y otra vez, hasta que los dos explotaron juntos en un orgasmo que dejó el suelo mojado.
Pero eso fue solo el calentamiento.
Después vinieron los otros socios que habían estado mirando. Uno tras otro, la rodearon. Nagai, ya sin fuerzas para fingir vergüenza, se dejó caer de rodillas y los tomó con la boca mientras la penetraban por detrás. Los gemidos resonaban en el vestuario; el olor a sexo lo inundaba todo.
Al final del día salió del gimnasio con las piernas temblando, el pelo revuelto y la ropa interior perdida para siempre. Su “dieta” acababa de empezar… y ya sabía que iba a volver mañana. Y pasado. Y todos los días que hicieran falta para seguir entrenando así de intenso.

enero 13, 2026