Oyako Rankan The Animation [Ova][Subtitulado en Español][Descarga Mega y Mediafire] Online

Oyako Rankan The Animation

En una mansión apartada entre montañas nevadas, la familia Kamishiro preservaba su riqueza y poder a través de un ritual ancestral conocido como el Banquete. Kotone, una mujer de belleza cautivadora con cabello negro largo y ondulado, ojos profundos y un cuerpo voluptuoso de curvas generosas y senos prominentes, vivía allí junto a su hermano adoptivo Mamoru desde que un incendio destruyó su aldea natal años atrás. Ella se había convertido en sirvienta leal de la casa, siempre vestida con kimonos elegantes que acentuaban su figura madura y sensual.
El patriarca Ikki, debilitado por la enfermedad, enfrentaba el riesgo de perder todo si su esposa Saya no concebía un heredero pronto. Shinohara, el secretario calculador que había tomado las riendas, decidió revivir el Banquete para asegurar la continuidad. Kotone fue seleccionada como la pieza central: su fertilidad legendaria y su atractivo irresistible la convertían en la ofrenda ideal.
Una tarde, Shinohara le ofreció una taza de té con un afrodisíaco extremadamente potente. Al poco tiempo, el calor invadió el cuerpo de Kotone como fuego líquido. Sudor perló su frente y cuello mientras caminaba tambaleante hacia la sala ceremonial, donde varios hombres adinerados esperaban, ansiosos por participar en el ritual. El kimono se abrió ligeramente al caer de rodillas, revelando senos firmes que subían y bajaban con cada respiración agitada.
Shinohara se acercó primero. Sus manos recorrieron la piel suave de Kotone, acariciando senos abundantes y pellizcando pezones endurecidos hasta que ella arqueó la espalda y dejó escapar gemidos incontrolables. Kotone, dominada por el deseo inducido, abrió la boca y envolvió el miembro de Shinohara con succiones profundas y rítmicas, lengua recorriendo toda la longitud mientras saliva goteaba abundantemente por su barbilla. Él sujetó su cabeza y empujó para garganta profunda repetida, haciendo que sus ojos se llenaran de lágrimas de placer abrumador.
Mientras tanto, otro hombre se colocó detrás. Levantó el kimono y penetró su entrada vaginal húmeda y apretada con embestidas lentas que pronto se volvieron vigorosas, generando sonidos húmedos que llenaban la sala. Kotone fue alzada y colocada sobre una mesa baja: un hombre la penetró en cowgirl, ella cabalgando con movimientos desesperados de cadera, senos rebotando intensamente al compás de sus gemidos. Otro se posicionó frente para paizuri: Kotone presionó sus senos grandes y suaves alrededor del miembro, frotando con ritmo fluido hasta que eyaculó chorros abundantes sobre su escote, cuello y rostro.
Saya se unió al ritual bajo el mismo afrodisíaco. Las dos mujeres se besaron apasionadamente, lenguas entrelazadas mientras exploraban mutuamente con lamidas y frotamientos prolongados. Hombres las tomaron alternadamente: penetraciones vaginales y anales intensas, doble penetración en posiciones que permitían acceso simultáneo, creampie internos repetidos con semen desbordando y goteando por muslos temblorosos mientras cuerpos contraían en orgasmos múltiples. Kotone, con expresión de éxtasis total —ojos rodados, lengua fuera—, recibía eyaculaciones faciales explosivas que cubrían sus mejillas y labios, lamiendo lo restante con dedicación.
Mamoru observaba desde las sombras, paralizado, viendo cómo su hermana se transformaba en el centro de un placer colectivo inagotable: cubierta de fluidos, vientre hinchado por eyaculaciones abundantes, cuerpo exhausto pero aún temblando de deseo inducido. Al final, Kotone quedó tendida en el tatami, piel reluciente de sudor y semen, convertida para siempre en la guardiana viva del legado familiar.

febrero 12, 2026