[システムクリーチャー] マネキン案山子娘 [中文字幕] [3D][Descarga Mega y Mediafire] Online
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[システムクリーチャー] マネキン案山子娘 [中文字幕]
En una tarde de exploración solitaria, un hombre aficionado a los lugares abandonados entró en un viejo almacén en ruinas cubierto de polvo y telarañas. Entre escombros y objetos olvidados, descubrió una figura inmóvil: una muñeca de escaparate transformada en espantapájaros, con cuerpo de silicona suave y elástica, vestida con harapos que apenas cubrían su forma femenina perfecta. Sus ojos vacíos de vidrio parecían observarlo fijamente, y su piel artificial brillaba bajo la luz tenue que se filtraba por las grietas del techo.
Intrigado por la textura realista, la tocó. La superficie cedió con calidez inesperada, como si aún guardara vida. La levantó con cuidado y la llevó a su casa, donde la colocó en una habitación oscura. Al principio solo la observaba, fascinado por cómo su cuerpo respondía a la presión de sus dedos: los senos firmes se deformaban suavemente, la cintura estrecha se curvaba al apretarla, y entre las piernas la abertura elástica se abría invitante.
Una noche, la excitación lo venció. La desnudó lentamente, arrancando los trapos hasta dejarla expuesta por completo. La posicionó sobre la cama, con las piernas separadas, y se acercó. Introdujo sus dedos primero, explorando la humedad artificial que lubricaba el interior, sintiendo cómo las paredes internas se contraían alrededor de él con cada movimiento. Luego, guiado por el deseo, alineó su miembro erecto y empujó con fuerza, penetrándola profundamente. El cuerpo de la muñeca se sacudía con cada embestida, los pechos rebotaban rítmicamente mientras él aceleraba el ritmo, sujetándola por las caderas para hundirse hasta el fondo una y otra vez.
Cambió la postura: la giró boca abajo, elevando sus caderas para entrar desde atrás, sintiendo cómo el interior se ajustaba perfectamente a su forma, apretando con cada avance. El sonido de la silicona chocando contra su piel llenaba la habitación, mezclado con sus jadeos. La levantó entonces, sentándola sobre él, permitiendo que descendiera lentamente sobre su erección, moviéndose arriba y abajo mientras sus manos amasaban los senos suaves y redondos.
El clímax llegó en oleadas intensas. Se retiró justo a tiempo para liberar chorros calientes sobre su rostro inexpresivo, su torso y abdomen, cubriéndola por completo en una capa espesa y brillante que goteaba lentamente. Exhausto, la dejó allí, inmóvil de nuevo, pero ahora marcada por su deseo. Al día siguiente volvió, y el ciclo se repitió: la usaba en diferentes ángulos, explorando cada rincón de su cuerpo artificial, llenándola una y otra vez hasta que la habitación olía a sexo y silicona.
Con el tiempo, la muñeca se convirtió en su secreto más oscuro, un objeto de placer infinito en la penumbra, siempre lista, siempre silenciosa, siempre dispuesta a recibirlo sin juicio ni resistencia.
febrero 19, 2026