RKI-698 I Want To Do It Again. My Personality Is Awful [Hentai Live Action][Sin Censura] Online

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RKI-698 I Want To Do It Again. My Personality Is Awful, But I Love His Dick. Our Bodies Are So Compatible That I Ended Up Having Raw Sex With Him Over And Over Again. Miyu Aizawa

Miyu Aizawa es esa chica que todo el mundo evita: borde, sarcástica, con una lengua que corta como cuchilla. Pero cuando se cruza con él, algo cambia. No hablan casi, no hacen falta palabras. En menos de diez minutos ya están en un motel, ella empujándolo contra la pared, bajándole los pantalones y metiéndoselo hasta la garganta sin avisar. Lo chupa con rabia, como si quisiera castigarlo por hacerla desearlo tanto.
El primer polvo es brutal y sin condón desde el segundo uno. Ella se sube encima, lo agarra con las dos manos y se lo clava tan hondo que se le escapa un gemido que no puede disimular. Empieza a moverse despacio, disfrutando cada centímetro que la llena, luego acelera hasta que la cama suena como si fuera a romperse. Se corre dos veces antes que él, apretándolo tan fuerte que lo obliga a explotar dentro. El semen le chorrea por dentro, caliente, abundante, y ella solo sonríe y sigue moviéndose para sacarle hasta la última gota.
Después de eso no pueden parar. Se encuentran cada pocos días y siempre termina igual: ropa tirada por el suelo, ella abriendo las piernas en el coche, en el baño de un bar, en su propia casa mientras su novio está trabajando. Lo monta de espaldas, de frente, de lado, lo ordeña con las caderas hasta que él tiembla y se vacía otra vez dentro de ella. Cada vez se quedan más pegados, sudorosos, jadeando, con el semen resbalando por sus muslos y manchando todo.
Ella sigue siendo insoportable con el resto del mundo, pero cuando está con él se transforma: se vuelve adicta, hambrienta, se frota contra su miembro duro nada más verlo y le suplica con la mirada que la llene otra vez. Al final ya ni disimulan: terminan los siete días de la semana con la misma rutina de sexo crudo, intenso y sin protección, porque sus cuerpos simplemente no saben hacer otra cosa.
Y aunque nunca lo admitirá en voz alta, sabe perfectamente que volverá a buscarlo… una, diez, cien veces más. Porque por mucho que odie su personalidad, no puede vivir sin sentirse llena de él.