MIMK-211 Live-action Version We Do Not Provide [Hentai Live Action][Sin Censura] Online

Опубликовано:
| Категории:
165 views Download

MIMK-211 Live-action Version We Do Not Provide Such Services, So We Have Sold Over 40,000! Super Lewd Massage! Himari

 

Película live action basada en el doujinshi «Toutende wa sono youna Service wa Okonatte Orimasennode» del artista Kawaisaw el cual encontrarás en español tocando aquí.

El protagonista, un oficinista agotado por las interminables horas extras y las inevitables copas con los compañeros, camina tambaleante por las calles nocturnas de Tokio. Sus hombros duelen, su espalda está hecha nudo y solo quiere dormir. Entonces ve el letrero tenue: un salón de masajes con luz rosada. “Solo un masaje normal”, piensa mientras empuja la puerta.
Dentro, el aroma a aceite esencial y la música suave lo envuelven. La encargada, Himari, aparece con una bata blanca que apenas contiene sus curvas generosas. Su sonrisa es profesional, pero sus ojos brillan con algo más. “Bienvenido. Hoy solo ofrecemos masaje terapéutico”, dice con voz melosa mientras lo guía a la camilla.
Él se desnuda hasta quedar en bóxers y se tumba boca abajo. Las manos de Himari comienzan en sus hombros, firmes, expertas. El aceite caliente resbala por su piel. Poco a poco, los dedos de ella se vuelven más lentos, más íntimos. Recorren su columna, se detienen justo en la cintura, rozan los costados hasta casi tocar donde ya empieza a endurecerse todo.
Cuando le pide girarse, él obedece, avergonzado por la tienda de campaña evidente bajo la tela. Himari finge no darse cuenta, pero sus mejas se humedecen al aplicar más aceite directamente sobre su abdomen. Baja, baja, los dedos rodean la base de su miembro sin tocarlo del todo, solo rozando, presionando, haciendo que él se retuerza.
“Esto… no entra en el servicio”, murmura ella, pero su mano ya lo envuelve entero, deslizándose arriba y abajo con una lentitud tortuosa. El aceite hace que todo resbale perfecto. Él gime, intenta protestar, pero ella se inclina y su aliento cálido le roza la punta. Su lengua sale, apenas un lametón, luego otro, hasta que lo toma profundo en su boca mientras sus dedos siguen moviéndose.
Minutos después, Himari se quita la bata. Debajo no lleva nada. Se sube a la camilla, se sienta a horcajadas sobre él y guía su dureza hacia su interior empapado. Baja despacio, centímetro a centímetro, hasta sentarse por completo. Sus caderas empiezan a moverse en círculos, luego arriba y abajo, cada vez más rápido. Los jadeos de ambos llenan la habitación. Él agarra sus muslos gruesos, ella se inclina para que sus pechos pesados rocen su cara.
Cambian de posición: él encima, embistiendo con fuerza mientras ella arquea la espalda y clava las uñas en su piel. Luego de lado, luego ella de nuevo encima pero de espaldas, moviendo sus nalgas redondas contra él hasta que siente que va a estallar. Himari aprieta adrede, lo ordeña desde dentro hasta que él se derrama entero, caliente y abundante, llenándola por completo.
Cuando terminan, los dos jadean entre sudor y aceite. Ella se levanta, se limpia con calma y vuelve a ponerse la bata como si nada. “El masaje ha terminado”, dice con una sonrisa pícara mientras le cobra el precio normal. Él sale a la calle con las piernas temblando, pero por primera vez en meses, completamente relajado… y con ganas de volver mañana.