Ye Shunguang [3D][Descarga Mega y Mediafire] Online
- 52 vistas
-
- separator
- Descargar
-
Ye Shunguang
La joven Ye Shunguang había decidido bañarse sola en esa apartada cala del mar del este, donde las aguas parecían de un azul casi irreal, casi hipnótico. El sol del atardecer teñía la superficie de reflejos dorados mientras ella dejaba caer la última prenda y se sumergía lentamente, disfrutando del contraste entre el aire cálido y el frescor que la envolvía.
Al principio solo sintió el suave roce del agua contra su piel desnuda, pero pronto algo cambió. Una presión extraña, firme, comenzó a deslizarse alrededor de sus tobillos. Pensó que era una corriente, hasta que sintió el primer tentáculo verdadero: grueso, viscoso, de un púrpura oscuro casi negro, enrollándose con lentitud deliberada en torno a su muslo izquierdo.
Intentó nadar hacia la superficie, pero otros apéndices, más delgados pero increíblemente fuertes, surgieron desde las profundidades y se aferraron a sus muñecas, tirando de sus brazos hacia los lados en una cruz perfecta que la mantenía flotando, expuesta. El primer tentáculo grueso ascendió sin prisa, rozando la cara interna de sus muslos hasta llegar a su intimidad. La punta, bulbosa y resbaladiza, presionó contra su entrada y, tras un instante de resistencia inútil, comenzó a abrirse paso con movimientos lentos y profundos.
Ella jadeó, el sonido ahogado mitad por el agua, mitad por la sensación abrumadora de ser llenada por completo. Apenas había comenzado a procesarlo cuando otro tentáculo, más fino pero igualmente decidido, se deslizó entre sus nalgas y buscó la entrada trasera, dilatándola con la misma paciencia inexorable. Ahora tenía dos dentro de ella, moviéndose en contrapunto, uno entrando mientras el otro se retiraba parcialmente, creando una estimulación continua que le robaba el aliento.
Pero la criatura no se conformaba. De las profundidades emergieron más y más apéndices. Algunos, delgados como látigos, se enroscaron alrededor de sus pezones, apretándolos y girándolos con precisión casi cruel. Otros, más cortos y con ventosas diminutas, se adhirieron a la piel sensible de su bajo vientre y comenzaron a succionar rítmicamente justo sobre el punto más sensible de su monte de Venus, enviando descargas de placer forzado por todo su cuerpo.
Un tercer tentáculo mayor, de un grosor imposible, se unió al primero en su intimidad delantera. La doble penetración vaginal era tan intensa que sus ojos se pusieron en blanco por momentos; cada embestida simultánea la hacía temblar violentamente, los músculos internos contrayéndose en espasmos involuntarios alrededor de las intrusiones que no le daban tregua.
Otros tentáculos más pequeños se introdujeron en su boca, deslizándose por su lengua y garganta, obligándola a succionar mientras un líquido espeso y dulce comenzaba a fluir dentro de ella. El sabor era extraño, casi adictivo, y pronto su mente empezó a nublarse, el pánico dando paso a una rendición lánguida.
La criatura parecía no tener fin. Cada vez que un tentáculo se retiraba, otro más grande lo reemplazaba. Su cuerpo fue levantado casi fuera del agua, sostenido únicamente por la maraña de apéndices que la penetraban en todas las formas posibles: vagina, ano, boca, incluso pequeños filamentos explorando sus conductos lagrimales y orejas en una invasión total.
El orgasmo llegó una y otra vez, violentos, interminables, arrancados de ella sin piedad. Sus caderas se movían solas, buscando más, aunque su conciencia apenas podía seguir el ritmo. El mar se tiñó ligeramente de blanco lechoso mientras la criatura finalmente descargaba dentro de cada orificio, llenándola hasta que su vientre se hinchó visiblemente con el volumen del líquido viscoso.
Cuando al fin la soltó, horas después, Ye Shunguang flotaba boca arriba, exhausta, con los ojos vidriosos y el cuerpo todavía temblando de espasmos residuales, mientras finos hilos blanquecinos escapaban lentamente de entre sus piernas hacia el océano que la había reclamado por completo.
enero 11, 2026