Yoasobi Gurashi! [08/08][Sin Censura][Subtitulado en Español][Descarga Mega y Mediafire] Online
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Yoasobi Gurashi!
Kazuto había renunciado a su sueño de ser fotógrafo y ahora trabajaba turnos nocturnos en una tienda de conveniencia, sintiéndose eclipsado por el éxito de su amiga de la infancia, Yayoi, quien se había convertido en una modelo famosa y admirada. Los años los habían separado, pero el destino los reunió de forma inesperada cuando Yayoi, por circunstancias imprevistas, terminó mudándose al pequeño apartamento de Kazuto en Tokio. Al principio, la convivencia era tensa: conversaciones cortas, miradas evasivas y un silencio incómodo que llenaba las noches. Yayoi parecía ocultar algo, un secreto que la hacía actuar distante, aunque en el fondo albergaba sentimientos profundos por él que no se atrevía a confesar.
Yayoi, detrás de su imagen pública glamorosa, era en casa una chica relajada y perezosa, pero por las noches liberaba su frustración acumulada de formas solitarias e intensas, tocándose con pasión mientras imaginaba a Kazuto. Una noche, él la descubrió accidentalmente: la puerta entreabierta reveló su cuerpo desnudo sobre la cama, sus manos explorando su intimidad con movimientos rápidos y desesperados, gemidos suaves escapando de sus labios mientras su humedad brillaba bajo la luz tenue. Kazuto, paralizado al principio, sintió un calor inmediato recorrer su miembro, endureciéndolo al instante.
Incapaz de apartar la vista, entró en la habitación. Yayoi, sorprendida pero excitada por ser vista, no se cubrió; en cambio, lo invitó con una mirada cargada de deseo. Kazuto se acercó, sus manos temblorosas recorriendo la piel suave de sus pechos generosos, masajeándolos con firmeza mientras sus pezones se endurecían bajo sus dedos. Ella jadeó, guiando su mano hacia abajo, donde su entrada ya estaba empapada y lista. Él la penetró con los dedos primero, sintiendo cómo se contraía alrededor de ellos, luego se despojó de la ropa y la tomó por completo.
Su miembro rígido entró en ella de un solo empujón profundo, llenándola por entero. Yayoi arqueó la espalda, envolviendo sus piernas alrededor de su cintura mientras él embestía con ritmo creciente, cada movimiento haciendo que sus cuerpos chocaran con sonidos húmedos y apasionados. Se besaban con hambre, lenguas entrelazadas, mientras él aceleraba, sintiendo cómo su interior lo apretaba con fuerza. Ella alcanzó el clímax primero, temblando violentamente, sus paredes pulsando alrededor de él en oleadas de placer que lo llevaron al límite. Kazuto se derramó dentro de ella, llenándola con su semilla caliente en chorros intensos, mientras ambos gritaban de éxtasis.
Desde esa noche, su relación cambió por completo. Lo que comenzó como una convivencia forzada se transformó en noches de pasión ininterrumpida. En la cocina, Yayoi se inclinaba sobre la mesa, ofreciéndole su entrada desde atrás; Kazuto la tomaba con fuerza, sus manos aferradas a sus caderas mientras penetraba profundo y rápido, haciendo que sus pechos se balancearan con cada embestida. En el sofá, ella se montaba sobre él, cabalgando con movimientos expertos, su humedad cubriendo su miembro mientras subía y bajaba, gimiendo su nombre. Exploraban posiciones nuevas: él la levantaba contra la pared, penetrándola de pie con piernas temblorosas; o ella lo complacía con la boca, lamiendo y succionando su longitud endurecida hasta que explotaba en su garganta.
Incluso involucraron a la hermana mayor de Yayoi, Kaoru, una mujer libre y seductora que visitaba a menudo. En una noche de alcohol y deseo, las tres terminaron juntos: Kaoru guiando las manos de Kazuto sobre su cuerpo maduro mientras Yayoi observaba excitada, luego uniéndose para complacerlo alternadamente con sus bocas y cuerpos. Kazuto las penetraba una tras otra, sintiendo diferencias en su calor y apretón, culminando en orgasmos compartidos donde su semilla marcaba sus interiores.
Su apartamento se convirtió en un refugio de placer constante, donde los viejos sentimientos de amistad se mezclaban con una lujuria desenfrenada. Kazuto redescubrió su pasión por la fotografía capturando momentos íntimos de Yayoi, mientras ella encontraba en él el amor que siempre había anhelado. Juntos, exploraban cada rincón de sus deseos, noche tras noche, en una convivencia llena de gemidos, sudor y éxtasis mutuo que los unía más allá de la amistad.
enero 5, 2026